Homilía de Monseñor Henryk Hoser del 24 de septiembre de 2018 desde Medjugorje

Foto: medjugorje-info.com
Santa Misa presidida por Mons. Henryk Hoser(centro) – Medjugorje, Bosnia-Herzegovina

Hermanos y hermanas, esta tarde hablaré en francés.

Hoy somos tan numerosos y representamos a la gran familia medjugoriana. Familia que esta dispersa en todo el mundo.

El pasado jueves estuve en Viena donde participe de la noche de oración medjugoriana en la Catedral de San Esteban. La Catedral estaba abarrotada y eso que es la Catedral más grande de esa Iglesia.

Como familia de Medjugorje en el mundo, tenemos una gran responsabilidad; una de estas responsabilidades es el conocimiento de la Sagrada Escritura, que es una de las 5 piedras de Medjugorje, cada día la mesa de la Palabra del Señor es puesta aquí en plenitud. Esta Palabra de Dios es alimento para nuestro corazón. Si cada día siguen la lectura, podrán ver que siempre responde a las situaciones existenciales de cada uno de nosotros. Aquí encontrarán la luz, la luz que ilumina sus tinieblas, la luz que les hace ver el camino, por eso no lo vemos, Jesús dice: cuando se enciende una lampara, necesitan ponerla en un lugar visible, para que así todo el que entra pueda ver la luz.

¿De dónde viene esta luz? En la Sagrada Escritura la palabra “luz” es usada otras 600 veces. El evangelista San Juan es un teólogo de la luz, él explica de dónde viene la “luz” y cómo comportarse con ella.

En el evangelio según San Juan dice que por la Palabra de Dios todo fue creado, sin ella no hay nada, ella es la luz y la luz era la vida de los Hombres. En esta Palabra de Dios que es Jesucristo, está la luz, está la vida, la vida para los Hombres, Juan agrega que la luz brilla en las tinieblas, pero las tinieblas no la recibieron.

Nosotros comprendemos que la luz del Señor es más fuerte que la oscuridad. Y esta “luz” que es la vida, es más fuerte que la muerte. Luego, necesitamos comprender bien, que esta luz que nos ilumina, ilumina también la relación entre Dios y nosotros, y entre nosotros y Dios. Esta relación es lo más importante en nuestra vida. Porque esta es la relación que nos da la vida, nos hace ver que somos, nos hace ver por qué vivimos, nos hace ver el propósito de nuestra vida, nos dice por qué vivimos.

Esta relación con Dios es la clave de nuestra relación con los demás. Entre más fuerte es nuestra relación con Dios, de la misma manera será fuerte nuestra relación con el prójimo. Con aquellos que viven en nuestra casa y aquellos que viven fuera de la casa. Aquellos que interrumpen nuestra relación con Dios están perdidos, estas son personas que no saben de dónde venimos, a donde vamos y que hacemos, pues están inmersos en la oscuridad donde hay tristeza, depresión que los lleva directo al fin de sus vidas.

Esta luz es tan importante que a diario en cada momento debemos elegir lo correcto. Somos iluminados por esta luz del Señor, para iluminar a todos a nuestro alrededor. Nosotros compartimos esta luz sobre aquellos que tienen la lámpara que ilumina todo nuestro alrededor. Jesús dice: “Yo soy la luz del mundo”, esto dijo a los apóstoles. Los que caminan en la luz no tropiezan porque él es la luz de este mundo. Los que caminan en la oscuridad tropiezan porque no tienen la luz en ellos.

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Jesús dice: que esta es su Palabra, no es cualquiera Palabra. Y les dice caminen de forma que estén en la luz, para que la oscuridad no los detenga. Aquellos que caminan en la oscuridad no saben a dónde van, donde están andando.

Esta luz del Señor, hoy en la lectura nos da la lista de aquello que debemos hacer. Como queda en nosotros iluminar con esta luz, en primer lugar, que es la luz del amor, segundo, no renunciar al bien que puedo hacer; a menudo decimos que no podemos hacer nada, sin embargo, siempre podemos hacer alguno, ya sea algo concreto de forma material, o un gesto, una palabra, o quizás ofrecer el ayuno por alguien; nosotros podemos dar la luz. No digas a tu prójimo “vete y vuelve mañana” si tienes alguna cosa que le puedes darle en el momento. Porque Dios ama al que “da” al instante.

¿Cómo podemos iluminar a nuestro alrededor?: no trames el mal a tu prójimo, mientras él vive confiado de ti. Insisto en la necesidad de vivir en la confianza. Es la confianza que alguno tiene fruto del amplio conocimiento que tiene de una persona. Si no cuidamos la confianza de alguien, la perdemos; pues esta confianza que tenemos desde hace mucho tiempo se va en un instante.

No luches sin motivo contra nadie, si no te ha hecho nada malo. No provocar discusiones por nada, por culpa del egoísmo, de la falta de confianza, por las presunciones de alguien, viviendo como un hombre violento irritándose por cualquier suceso. Hay personas violentas que han hecho mucho daño a su prójimo. Al Señor le causa horror el perverso, mientras ama a las personas sencillas. Nosotros podemos ser luz, al menos si acogemos la enseñanza que nos da hoy la lectura del libro de los proverbios, hoy esta Santa Misa la celebramos en unión con una organización que se llama “Ayuda a la Iglesia necesitada” la cual es una gran familia, es conocida también en inglés, en alemán, es una organización que ayuda a la Iglesia que está en dificultad.

Nuestra Iglesia está en peligro, no solamente desde el exterior a causa de la persecución, aunque el cristianismo hoy es la región más perseguida del mundo, sin embargo, la otra dificultad es la crisis interior de la Iglesia; esta crisis viene con la falta de fe en los laicos, sacerdotes y obispos, ellos son los que han perdido la luz a lo largo de su camino, por medio de cosas que son grandes pecados. El gran pecado de los laicos es la apostasía. EL Papa San Juan Pablo II y Benedicto XVI decían que el Hombre vive como si Dios no existiera, ellos no están iluminados por una verdadera luz, están en las tinieblas.

Esta dificultad que tiene la Iglesia es un desafío y también la posibilidad de retornar a esa verdadera y autentica Iglesia. Ustedes saben que las obras humanas vienen del Hombre y el Hombre ha nacido del polvo. y cada uno de nosotros, cada fiel, es como una célula en el cuerpo místico de Cristo; nosotros hacemos que este cuerpo místico de Cristo este inmerso en la humanidad. Ustedes saben que un cáncer comienza a crecer desde adentro de las células, células que están sanas por el cuerpo, entonces somos nosotros los que vemos las células del cuerpo místico de Cristo, las células que viven la plenitud de la vida.

La Iglesia de Cristo es una familia universal, una familia que está en todo el mundo; Medjugorje se ha convertido en una imagen de esta universalidad de la Iglesia. Yo pienso que los peregrinos que vienen aquí vienen al menos de unos 80 países del mundo, tenemos un maravilloso festival de jóvenes en agosto que reunió jóvenes de 72 países del mundo, y así nuestra familia Medjugoriana debe difundirse en todo el mundo, para hacerse presente en todo el mundo. Nuestra Reina, nuestra Madre es nuestra guía y nos lleva a lo largo de este camino de la luz que está cerca de cada uno de nosotros; y si se acercan a nosotros y dicen “qué debo hacer”, se envía hacia Cristo.

Ustedes pueden expresar esta devoción mariana cuando horas delante de la Iglesia en la estatua de la Virgen, cuando subes el Kricevac donde vez a Jesús muerto, cuando horas frente al Cristo resucitado, así bajamos a la fuente de la Iglesia, la Iglesia que nace de Cristo, nacida de su costado atravesado, y vemos que la Iglesia es la nueva Eva nacida del nuevo Adán, la personificación de la nueva Eva es la Bienaventurada Virgen María que es la Madre de la Iglesia, el nuevo Adán es Jesucristo que es la cabeza de la Iglesia, estemos orgullosos porque somos cristianos bajemos a la fuente de la luz, de la vida, así ayudamos a la Iglesia que está en crisis.

Medjugorje se ha convertido en un lugar donde llega esta renovación de la Iglesia, la resurrección de la Iglesia.

Continuemos caminando a lo largo de este camino de la luz, siguiendo al Señor que nunca se queda en silencio.